Yo, instructor, Carlos Andrés Piza
Molina, nací en Medellín el 29 de febrero de 1976. Durante mi infancia y
adolescencia fui educado bajo la doctrina cristiana la Sallista, en el colegio
San Carlos, formado para el servicio al hermano y la comunidad. A los 16 años ingrese a la universidad
de Antioquia donde me forme como Ingeniero químico, durante este periodo logre
obtener una visión crítica de los procesos productivos y aprendí a educarme de
forma autónoma bajo el
modelo presentado por los maestros de ese entonces. También obtuve una educación aplicada a
práctica e investigación de las necesidades de la industria de vehículos a gas
natural, generando aportes significativos, determinado el manejo de la variable
que impedía que el rendimiento del vehículo fuera constante a medida que la
altitud del lugar aumentaba.
A la edad de 24 años inicie mi vida
laboral en la industria donde me desempeñe como jefe de tintorería, producción
y laboratorio. Esta experiencia me convirtió en un gran profesional en el área, y me
enseño a competir en un mercado donde importa más producir que el ser , por la
importancia que tiene el dinero. Lo anterior hizo que me olvidara de ser y me
preocupara más por el que hacer de las personas, me llevo a alto nivel de
estrés y deterioro de la salud.
Para la edad de 37 años descubrí que lo
había hecho hasta la fecha no me llenaba como persona y decidí buscar nuevos
rumbos laborales y se me presento la oportunidad de ingresar al Sena, donde
forme parte de grupo de instructores del área ambiental. Desde ese momento pude retomar mi
trabajo en comunidad, preocuparme mas por el ser que en qué hacer, formando
individuos íntegros. Ser instructor Sena me permitió darme tiempo nuevamente a capacitarme y
aprender de nuevas tecnologías, en pocas palabras ser instructor Sena me
permitió ser FELIZ.
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Yo, instructor, Pedro Pablo Diaz
Sarmiento, soy diseñador industrial, especializado en joyería, trabaje para
COMFAMA como instructor de joyera por espacio de 6 años, luego de eso estuve
sin empleo 2 años en los cuales estudie en el Sena, termine la etapa lectiva de
la tecnología iluminación soporte y electricidad para cine y TV en la sede
central de Medellín, he trabajado como FreeLancer en el área de diseño
comercial: diseño de stand, material pot y espacios comerciales. Actualmente
llevo dos años en el Sena trabajando en el tecnólogo en Decoración de espacios
interiores y también adelanto mis estudios en arquitectura en el Colegio Mayor
de Antioquia.
Considero que la docencia es una vocación de poder dar lo que uno bien
conoce, transmitirlo de la manera más efectiva y versátil es talvez el reto, y
es en esto en lo que me quiero fortalecer y crecer más cada día, porque pienso
que el docente es el ser que esta llamado a estar cada día más actualizado y
más ahora que en cuestión de días uno puede quedarse atrás, mi labor más
importante son mis aprendices a ellos me debo en responsabilidad y dedicación.
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Yo, instructor, Edwin de Jesús
Sepúlveda, soy Administrador de Obras Civiles, Especialista en Gerencia de
Proyectos, Especialista en Interventoría técnica. Mi formación académica
es de corte Conductista y Constructivista, la primer tipo de formación está
relacionada con mucha fundamentación teórica relacionada con teorías
sistémicas, administrativas y de procesos relacionados con las áreas de:
Construcción, Edificación y Obras Civiles; el segundo tipo de formación está
relacionada con la aplicación de modelos matemáticos (matemáticas aplicadas)
desde diferentes enfoques: herramientas de administración, metodologías de
diseño y control, etc (experiencia y práctica en el entorno laboral).
Mi experiencia es de dos tipos: 1. Experiencia General: como Administrador de
Proyectos de Construcción y Específica como Administrador de Procesos
Constructivos específicos en obra, en las áreas de Costos Presupuestos y
Programación.
Soy Instructor SENA por dos
razones: 1. Me identifico
plenamente con la Misión de la Institución y 2. Me gusta enseñar y sumir dicho proceso
de enseñanza como una metodología bidireccional de aprendizaje: me gusta mucho
enseñar porque me gusta mucho aprender. Además es gratificante desarrollar procesos de
aprendizaje que cada día se purifican y perfeccionan desde el día a día
(desarrollo curricular) incrementando competencias pedagógicas vitales para
lograr un crecimiento humano integral.
Los conocimientos previos se
incrementan y la facilidad para aprender también se potencia, logrando cada día
un incremento en la calidad de la formación entregada.
Definitivamente enseñar es un “NEGOCIO
GANA GANA”.
Durante mi desempeño como Instructor he
aprendido métodos pedagógicos y andragógicos, he aprendido a esquematizar
lógica y productivamente ideas de enseñanza, he desarrollado metodologías
integrales de comunicación y he desarrollado la capacidad de mejorar ideas en
tiempo real, acordes con la realidad y la norma: nuevos planteamientos
aplicados.
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Yo, instructor, Ricardo García Martínez, hago esto como ejercicio
forzado ya que usualmente no plasmo mis ideas mediante la escritura y mucho menos
si la tarea es sobre mí mismo o mi quehacer, seguramente si tuviera un “querido
diario” me sentiría más cómodo, pero algún gusto siento y aunque lo veo
complicado lo encuentro interesante como reto, así que trataré de hacerlo lo
más espontáneo que pueda.
Ricardo García Martínez, nacido en Circasia Quindío hace 43 años, hijo
mayor de Hugo y Rosa Elvira, hermano de tres (3) mujeres: Beatriz Eugenia,
Norma Constanza y Paula Andrea; católico, casado hace 18 años con “Mary” y
padre de un niño que en dos meses cumple 10 años, Santiago, que sin temor a
equivocarme digo que es la razón de ser de muchas cosas que hago.
Estudié en una escuela común y silvestre: La Simón Bolívar; en un
colegio normalito de nombre “Libre” sin una línea de orientación definida.
Acostumbrado a obedecer reglas y respetar las jerarquías gracias a la formación
del hogar, terminé graduado como bachiller en tecnología en construcciones
civiles de un centro vocacional denominado CASD.
Luego de dos años de rodar fuera del ámbito académico, ingreso a la
Universidad del Quindío a estudiar tecnología en topografía por tres años, pues
por condiciones de tipo económico y con la disculpa de que ya había perdido dos
años de una carrera de cinco como ingeniería civil, una tecnología relacionada
con obras civiles de las pocas que se ofrecen en la región cafetera sería una
muy acertada decisión (eso me dije no muy convencido).
Me fue muy bien, ocupé el segundo lugar como mejor estudiante durante
los seis semestres que duró la formación y solo tuve que pagar lo que denominan
servicios de bienestar universitario. Me gradué en junio de 1994 y gracias a
que la topografía de la Uniquindío gozaba de buena reputación inicié
rápidamente mi vida laboral, siempre vinculado a empresas de obras civiles y
construcción como AIA, Coninsa, Convel, Conconcreto, CCC, Fundación Compartir,
la mayor parte del tiempo en tierra antioqueña. La verdad muy buena experiencia
laboral, eso sí, como empleado.
Durante todo este tiempo participé en proyectos hidroeléctricos, de urbanismo,
de saneamiento, montajes industriales, viales y de redes; traté de acceder a
formarme como ingeniero civil, ya que la topografía como ingeniero solo la
ofrecen en Bogotá (Universidad Distrital) y en Cali (Universidad del Valle),
pero no pude concretar nada pues el ritmo de las obras y sus extensos horarios
no lo permite, alcancé a cursar tres semestres de construcciones civiles en el
Politécnico Jaime Isaza Cadavid y uno que otro cursito de costura en institutos non sanctus.
En octubre de 2013 me presenté a una convocatoria del SENA CDHC,
Medellín, para una vacante de instructor de topografía, pues recién había
terminado labores en las vías de acceso al proyecto hidroeléctrico Ituango y
estaba buscando empleo; me animaron: la experiencia previa (un semestre) como
catedrático de topografía para ingeniería civil de la Uniquindío en el año
2000, época de la reconstrucción del eje cafetero y las recomendaciones del
también instructor y amigo Alejandro Arias.
A casi tres años en ésta labor de Instructor Sena, en la que Dios me ha
puesto y me ha mantenido y que no pensé seria y detenidamente que llegaría a
ejecutar, debo decir honestamente que me gusta, formar es una labor hermosa,
humana, transmitir conocimiento o indicar la forma de obtenerlo y aplicarlo es
muy valioso. No digo que tenga vocación de educador, formador o mentor, estoy a
años luz de ser un “Maestro”, reconozco que no sé básicamente nada de los
procesos del modelo Sena, que me falta preparación, pero estoy convencido que
más allá de mi profesión o mi formación, siempre está el ser humano, ser
persona, permanentemente dar testimonio coherente entre las palabras, los
pensamientos y los actos.
Sé que me mueve la buena voluntad, la honestidad y lo que considero
buenos valores, mientras pueda transmitir esos principios, siempre habrá un
motivo para enseñar, para aprender y una razón para luchar por esta bella labor
a pesar de los altibajos que se nos presentan a todos en nuestro quehacer
diario.